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¿Necesita Castilla un nacionalismo castellano?

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Recatamos este interesante artículo de la Web del partido castellano, escrito por Luis Cestero en el año 2012:

A nadie se le escapa que hoy el nacionalismo castellano no está de moda, y ello se debe a diversos factores que son los que explican tanto el proceso de descomposición de la nación castellana como el fracaso del movimiento castellanista. Vamos a referirnos en el presente artículo a algunos de ellos que clasificaremos en histórico-políticos y socioeconómicos.
El primero al que sin duda debemos hacer mención es a la arbitraria división del territorio castellano en varias Comunidades Autónomas establecido por la Constitución Española del 78. Dicha división carece de una justificación histórica mínimamente racional, y responde a dos motivos principales, por un lado, a la tolerancia que de esta situación se hizo por los propios castellanos durante el periodo de la transición democrática y, por otro, a la presión de las regiones periféricas más poderosas que consideraba un peligro la creación de una Castilla unida y fuerte por el peso específico que tendría dentro de España.

El segundo factor que incide en este proceso de descomposición es el provincialismo. Que duda cabe que la desaparición de las antiguas instituciones municipales castellanas: Concejos, Comunidades de Villa y Tierra y Merindades, y su sustitución por las provincias, institución ajena a nuestra tradición histórica, tuvo consecuencias muy negativas para Castilla como nación. El mayor o menor sentimiento de pertenencia al pueblo castellano, se diluyó en el de pertenencia a la provincia de origen. Esta situación provocó que en el momento de crearse las nuevas comunidades autónomas, primara el sentimiento provincialista sobre el regional o nacional, lo que trajo como consecuencia, la creación de las comunidades autónomas uniprovinciales de Cantabria, La Rioja y Madrid, que quedaron desgajadas de las dos regiones históricas castellanas. Desde entonces, estos territorios han seguido su propio camino al margen de las comunidades propiamente castellanas, eliminando toda referencia a su antiguo origen castellano como forma de afianzar un nuevo regionalismo sin base histórica.
El tercero es también un factor histórico-político, y consiste en la artificialidad con la que se diseñaron las Comunidades Autónomas de Castilla y León y de Castilla La Mancha, que aglutinan gran parte de los territorios históricos castellanos. Estas Comunidades no pasan de ser, todavía hoy, meras uniones provinciales, razón que explica el escaso sentimiento de pertenencia de sus habitantes a las mismas. De igual modo, debemos referirnos a la identificación generalizada en la sociedad castellana entre castellanismo y radicalismo de izquierdas, lo que ha provocado un secular rechazo de esta opción política en amplios sectores de la misma.

En lo que respecta a los factores de origen socioeconómico, es indudable que el escaso desarrollo económico de los territorios castellanos, ha hecho que sus habitantes no tengan, ni tienen aún hoy, muchos motivos para sentirse ligados a una tierra que no les ofrece la posibilidad de vivir de ella obligándoles a emigrar.
Pues bien, ante este panorama poco alentador para el futuro del castellanismo, en la medida que la mayoría de estos factores enunciados subsisten tras 30 años de democracia, surge inevitablemente la pregunta: ¿Qué puede aportar hoy a Castilla un nacionalismo castellano? o dicho de otro modo, ¿necesita Castilla para algo el castellanismo? La respuesta a estos dos interrogantes desde luego no es sencilla, ahora bien, creemos sinceramente que la irrupción del castellanismo en las instituciones políticas sería beneficioso para esta tierra, porque con ello Castilla podría recuperar su identidad nacional, hoy perdida, y sus habitantes, el orgullo de pertenecer a un pueblo milenario con una rica cultura e historia, de lo que se seguiría muy probablemente la ansiada reunificación territorial y, en consecuencia, el incremento del peso político, social y económico de Castilla dentro de España y Europa. No nos engañemos, una Castilla unida y fuerte, hará que la toma de decisiones en los ámbitos de poder se realice en función de las necesidades de las regiones interiores a diferencia de lo que sucede en la actualidad, donde se priman los intereses de las ricas regiones periféricas, las cuáles se comportan como verdaderos lobbies o grupos de presión para obtener prebendas de todo tipo del Estado.
Asimismo, nuestra lengua y nuestra cultura en general, pasaran a un primer plano frente al secundario que hoy ocupan, recibiendo de nuestros gobernantes e instituciones el respeto y la atención que merecen, y es que conviene no perder de vista que la Castilla de la que hablamos supone, nada más y nada menos, que un cuarto de la población española, es decir, cerca de diez millones de habitantes y la mitad del territorio de España.

Por último, no quiero dejar de hacer una breve reflexión acerca del cómo entiendo que debería llevarse a cabo este proceso para que tenga éxito. El nacionalismo castellano no puede construirse dando la espalda a la idea de España. La historia nos ha enseñado que cuando Castilla ha sido fuerte también lo ha sido España, por tanto, una Castilla renovada hará de España una nación fortalecida en su identidad, cosa que no ocurre con el actual modelo territorial diseñado por la Constitución vigente que ha llevado a que hoy más que nunca la idea de España se encuentre puesta en entredicho por muchos. Los castellanos no somos contrarios a España, pero tampoco podemos, ni debemos consentir ser españoles de segunda a consecuencia de la división política y territorial en la que nos encontramos subsumidos, por ello, el castellanismo deberá edificarse a diferencia de otros regionalismos o nacionalismos periféricos, con pleno respeto a la idea de España, de tal manera que sea posible dar satisfacción a sus legítimas pretensiones nacionales, sin dañar con ello los intereses generales de España como nación.

Puedes consultar el artículo original de Luis Cestero, publicado en la web del Partido Castellano el 03/07/2012

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